El Gobierno de la India declaró a la marihuana inofensiva en 1894

Así como lees en este titular, la India fue uno de los primeros países del mundo no en consumir cannabis como remedio terapéutico (China ya lo consumía antiguamente), sino en legalizar su consumo. Y esta legalización no la institucionalizó la India, que consumía cannabis desde tiempos pretéritos, por sí misma, sino gracias a sus conquistadores: el Imperio británico.

Cuando la corona inglesa dio rienda suelta al cannabis

Fue a finales del siglo XIX cuando los colonos ingleses, preocupados por el consumo masivo de la planta en casi todos los estratos de la población (desde amas de casa para relajar el estrés por la hambruna hasta obreros de la construcción tras una dura jornada laboral), encargaron el estudio titulado The Indian Hemp Drugs Commission Report de 1894. 

Los colonos ingleses estaban preocupados por si esa aparente situación de "felicidad perpetua" pudiera perjudicar a la población a largo plazo o conducirla a estados de locura descontrolada. La preocupación venía también por la supuesta incidencia del cannabis en trabajos de conducción de vehículos o manejo de herramientas peligrosas.

Sin embargo, las conclusiones a las que llegó el estudio bien podrían servir para un eslogan de El mejor Grow Shop: "El consumo reiterado y moderado de cannabis no presenta ningún indicio de peligro para la población india en general. Más bien, contribuye a su bienestar general y, tal y como se viene consumiendo ancestralmente, el peligro sería interceder en su consumo, regularlo o prohibirlo".

Una nación ancestralmente cannábica

Y es que como el informe británico constata, India es uno de los países donde el consumo de cannabis ha sido más tradicional. Incluso existen leyendas que explican (y justifican) su elección como hierba terapéutica o medicinal.

Ya los mitos indios relatan cómo el dios Shiva, para zafarse de una agria discusión familiar, escapó hacia unos prados donde había una planta de atractivas formas y se quedó dormido. Al despertar, sintió curiosidad por la forma de las hojas de la planta y decidió probar alguna, lo que le llevó a tal estado de relajación que decidió sacralizar la planta.

Y en la Edad Media, los combatientes de un pueblo de la India bebían té de bhang (así es como se conoce allí el cannabis) antes de entrar en guerra, así como en el mundo occidental uno se metía un "trancazo" de whisky antes de salir a batallar.

Muchas formas para un mismo fin

El bhang en India se toma de muchas maneras. Es muy popular prepararlo con leche entera, semillas y frutos secos. La grasa de la leche ayuda a aislar el THC y a sintetizarlo mejor en el organismo. Se usa tradicionalmente en muchos contextos: en misas religiosas y en casas como bebida relajante para aliviar las tensiones.

Incluso determinados ascetas que viven con harapos en la jungla toman bhang para reencontrarse con el mundo material, para "regresar" de sus votos. También se toma en forma de ganja y charas. El primero se hace a partir de los cogollos, mientras que el segundo es más fuerte y se suele fumar con pipa. 

La India nos atrapa con muchos misterios y no menos virtudes. Una que nos apasiona: el cannabis.

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